El reto diario frente a las amenazas que destruyen nuestras especies
La biodiversidad es un desafío de seguridad nacional
Santo Domingo- “La conmemoración del Día Internacional de la Diversidad Biológica este 22 de mayo no puede reducirse a un acto protocolar. Ante la crisis climática actual, el mensaje de las autoridades ambientales dominicanas debe transformarse en un imperativo ético: es hora de abandonar la reflexión pasiva para ejecutar políticas de conservación que detengan, con firmeza, el deterioro irreversible de nuestro patrimonio natural.”
El lema de 2026, “Actuar localmente para un impacto global”, coloca el foco en medidas concretas impulsadas desde los gobiernos, las comunidades y las organizaciones para frenar la pérdida acelerada de especies y ecosistemas, uno de los principales desafíos que enfrenta la biodiversidad.
Marina Hernández, directora de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, indicó que la conmemoración coincide, a nivel mundial, con el desarrollo de las estrategias nacionales de biodiversidad.
La Estrategia Nacional de Biodiversidad es un instrumento que orienta las políticas públicas, los planos para la conservación, el uso sostenible y la restauración de los recursos naturales del país, en armonía con el desarrollo social y económico.
Esta actualización se realiza en línea con el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que establece metas para la protección de la biodiversidad a nivel mundial de cara a 2030.
“Es un plan muy ambicioso; sin embargo, ante la pérdida acelerada de la biodiversidad, debemos cumplirlo. La República Dominicana no es ajena a esta situación y actualmente se encuentra elaborando su estrategia nacional y su plan de acción”, indicó.
Retos
Entre los principales desafíos identificados para la República Dominicana figura la pérdida de hábitat, impulsada por actividades humanas como la expansión agrícola hacia terrenos no aptos y el desmonte de áreas naturales.
A esto se suma la introducción de especies exóticas sin regulación, un fenómeno que, según Hernández, puede alterar ecosistemas completos al desplazar especies nativas.
Uno de los casos más visibles es el de la iguana verde, cuya expansión ha impactado distintas zonas del territorio nacional, especialmente provincias como Peravia y Mao, así como zonas turísticas de la región este.
Otro frente de preocupación es el pez diablo o plecostomus, una especie invasora de agua dulce con alta capacidad de dispersión y reproducción. Su presencia ha sido identificada principalmente en el río Camú, en La Vega.
Comunidades y educación: piezas clave
Aunque el lema internacional está dirigido a los países, la funcionaria aseguró que las comunidades desempeñen un papel determinante en la conservación.
En ese sentido, explicó que la estrategia nacional de biodiversidad que desarrolla la República Dominicana incluye la participación de mujeres, jóvenes y grupos normalmente menos representados, particularmente en áreas relacionadas con conocimientos tradicionales y acceso a recursos genéticos.
Para Hernández, uno de los grandes desafíos pendientes es lograr una mayor coordinación entre instituciones y convertir la biodiversidad en un eje transversal del desarrollo nacional.
La funcionaria considera que todavía hace falta fortalecer la educación ambiental y divulgar más los beneficios directos que ofrecen el agua, los bosques, los servicios ecosistémicos, los cuales, recordados, forman parte de la biodiversidad.
DL.