Por Richard García
De acuerdo con estimaciones recientes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el desarrollo de un fenómeno de El Niño de gran intensidad podría restar al menos dos puntos porcentuales al Producto Interno Bruto (PIB) de la región. Esta contracción económica tendría un impacto social directo, proyectando la incorporación de aproximadamente 4,8 millones de personas a la condición de pobreza extrema y vulnerabilidad socioeconómica.
El Niño!
El fenómeno de El Niño es un patrón climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales en el Océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Forma parte de un ciclo conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), que alterna entre fases cálidas (El Niño), frías (La Niña) y neutras.
¿Cómo funciona el proceso?
- Debilitamiento de los vientos alisios: En condiciones normales, los vientos alisios mecen el agua cálida hacia el oeste (hacia Asia y Oceanía). Durante El Niño, estos vientos se debilitan o invierten su dirección.
- Desplazamiento del calor: La masa de agua cálida acumulada en el Pacífico oeste se desplaza hacia las costas de Sudamérica.
- Alteración atmosférica: La evaporación del agua cálida cambia la circulación atmosférica global (Circulación de Walker), desplazando las zonas de lluvia habituales.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advirtió en su informe especial, titulado ´Los efectos del fenómeno El Niño en América Latina y el Caribe´, sobre severas repercusiones económicas, sociales y en diversos sectores productivos ante la inminencia de un episodio de alta intensidad.
«El Niño de carácter extremo provocará una pérdida acumulada de al menos 2 % del Producto Interno Bruto (PIB) regional en un horizonte de tres años, de la cual la mitad se concentrará durante el primer año de ocurrencia», de acuerdo con estimaciones del organismo regional.
En este contexto, la Cepal explica que el impacto negativo que tendría en los ingresos de los hogares «podría incrementar la pobreza en hasta 4.8 millones de personas adicionales hacia finales de la década en comparación con un escenario sin El Niño».
El informe alerta sobre un fenómeno de magnitud histórica, bajo las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA), que señalan una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreal de 2026
El fenómeno de El Niño desata crisis en múltiples frentes, comenzando por el colapso de la producción agrícola y pesquera debido a sequías extremas en unas regiones e inundaciones torrenciales en otras. Esta alteración en el volumen de cosechas y en la fauna marina dispara la inflación del precio de los alimentos, debilita las economías locales y genera severos problemas de inseguridad alimentaria, al tiempo que la falta de agua o las crecidas fluviales destruyen vías de transporte e infraestructuras clave.
De manera paralela, la alteración del clima desencadena una emergencia sanitaria y ambiental sin precedentes. El estancamiento de aguas y el estrés hídrico favorecen la rápida propagación de epidemias como el dengue, el zika y enfermedades gastrointestinales, mientras que el sobrecalentamiento del mar destruye ecosistemas marinos mediante el blanqueamiento masivo de corales. Asimismo, la sequía prolongada potencia incendios forestales devastadores que destruyen la biodiversidad y ponen en riesgo la estabilidad energética de países dependientes de la energía hidroeléctrica.





