“FUNCIÓN INSTRUMENTAL DEL CELULAR”
El celular ahora tiempo y dinero en el cualquier lugar
Por: Luis Federico Santana J.
La Tecnología de la Información y la Comunicación TIC representan hoy un recurso indispensable en los diversos procesos comunicativos.
Los celulares, por ejemplo, ayudan a resolver innumerables situaciones humanas. Nos ahorran tiempo y dinero.
En sí mismo, el celular representa una gran bendición para la humanidad. ¿Dónde ha estado el error? En el uso que se le ha dado. Por ejemplo, ¿Para qué lo usan muchos adolescentes?
¿A cuáles contenidos acceden estos adolescentes? ¿Qué leen, qué ven, qué confiabilidad poseen esas fuentes, qué tan contaminadas están de morbo, obscenidad y sexo? ¿Qué capacidad poseen estos adolescentes para discriminar y discernir los contenidos valiosos?
A esto hay que sumarle la adición. Muchos adolescentes han creado una dependencia del celular, de tal forma que no pueden prescindir de este dispositivo electrónico. Más aún, han generado una necesidad patológica de cambiar el dispositivo a cada momento.
Los celulares y las redes sociales, unidos al reguetón; incitan al consumo de sustancias alucinógenas, drogas, alcohol, juca o el Vape.
La insatisfacción existencial, el desuso de la razón y la capacidad reflexiva, la falta de amistades edificantes; llevan a estos adolescentes a buscar los efectos de sustancias alucinógenas, a emborracharse, endrogarse, sentirse flotar.
Llega el momento que, aunque quieran, no hay vuelta atrás en ese camino. Aunque hayan caído en estas prácticas malsanas, los adolescentes tienen que evitar llegar a un punto de no retorno, a fin de no convertirse en un desecho humano.
La racionalidad y la reflexión constituyen un estadio en la evolución humana que exige esfuerzo, disciplina, compromiso y responsabilidad. Es cuestión de ascender a ese estadio y convertir estas virtudes en hábito.
“Es preferible flotar y dejarse arrastrar por la veleidad de cada circunstancia de la vida. Que sean los vientos de la vida los que decidan la dirección de mi existencia” parecen decir los adolescentes y jóvenes.
Los adolescentes han decidido vivir su vida en medio de la superficialidad de las emociones, los sentimientos. Han decidido sentirse bien, vivir la vida, gozar, disfrutar en grande y sin esfuerzo.
Cabe aquí la expresión del apóstol de los gentiles en 1ra. Corintios 15:32-33: “Comamos y bebamos que mañana moriremos”
Este estadio en que viven muchos jóvenes y adolescentes está en la epidermis de la vida, en la superficialidad, en lo efímero; por eso el bullicio, para silenciar la voz del interior y de la conciencia.
Para estos muchachos importa vivir la vida; no encontrarle sentido y razón de ser. No se interesan por encontrar respuesta a la pregunta de el porqué de la existencia.
Drogas, alcohol, telenovelas, vape, fiesta, baile y ensordecer la vida con la explotación al máximo de los sentidos. Ahí comienza y termina todo.
Los padres tienen la tarea de orientar la conducta de los hijos en los primeros años de la infancia. Esta es la época en la que los niños son maleables y pueden ser trabajados como el alfarero trabaja con el barro.
Padres y Madres deben aliarse con la escuela para juntos empujar en dirección a la formación en valores. De esa forma los adolescentes entenderán que lo que le enseña el maestro en materia de valores y principios éticos no son sólo caprichos.
En conclusión:
-La única y mejor forma de prevenir el fracaso juvenil es fortaleciendo las familias, raíz de la sociedad.
-Es en la familia donde se establecen relaciones primarias, es allí donde cada integrante tiene una relación significativa con el otro.
-Lo que no logren los padres, que representan emocionalmente la instancia más cercana a los hijos, no lo lograrán los profesores, catequistas, pastores o sacerdotes.