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Hongos, líquenes y briófitas: la base silenciosa de los ecosistemas terrestres

EIA mitiga los procesos antes de su ejecución

Hongos, líquenes y briófitas: la base silenciosa de los ecosistemas terrestres

Esta imagen ilustra tres componentes frecuentemente subestimados en evaluaciones ecológicas, pero fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas:

🔬 Hongos (Fungi)

Actúan como principales descomponedores, facilitando el reciclaje de nutrientes y la formación de suelo. A través de asociaciones micorrícicas, incrementan la absorción de agua y minerales por las plantas, influyendo directamente en la productividad primaria y la resiliencia ecosistémica.

🌱 Briófitas (musgos, hepáticas y antocerotes)

Son organismos pioneros que colonizan sustratos desnudos, contribuyendo a la retención hídrica, estabilización del suelo y generación de microhábitats. Su alta sensibilidad a cambios microclimáticos las convierte en excelentes bioindicadores.

🪨 Líquenes

Simbiosis entre un hongo y un fotobionte (alga o cianobacteria), capaces de colonizar ambientes extremos. Participan en procesos de meteorización biológica y son ampliamente utilizados como indicadores de calidad del aire debido a su sensibilidad a contaminantes atmosféricos.

📌 Importancia ecológica

Estos tres grupos son claves en líneas base ambientales, particularmente en ecosistemas templados y húmedos del sur de Chile, donde su diversidad y funcionalidad ecológica pueden reflejar con alta precisión el estado de conservación del sistema.

Su integración en estudios ambientales no solo mejora la representatividad ecológica, sino que fortalece la toma de decisiones en evaluación de impacto ambiental.

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