Por aquiles Olivo Morel
Mientras Estados Unidos y China compiten por el liderazgo tecnológico mundial, una pregunta comienza a inquietar a científicos, empresarios y gobernantes: ¿podrá la humanidad controlar la inteligencia artificial antes de que esta transforme radicalmente la vida moderna?
Era jueves y sucedió en la Casa Blanca un encuentro de Donald Trump con su homólogo chino Xi Jinping, también participaron como invitados de ese encuentro los lideres estadounidenses que participan en la carrera de la IA.
Hay una preocupación marcada en la industria de la IA para dejarla en libertad, algo así como el libre albedrío, que siga el camino de ser generativa y, esto supone un peligro, un riesgo para la propia especie humana, la cual dejaría en lo inmediato de ser una especie de competencia en esta veloz carrera, en la cual se ponen en riesgo 1000 millones de seres humanos, según el cálculo de Bill Gates.
Figuras de la talla Jensen Huang de Nvidia; Sam Altman de OpenAI; Sundar Pichai de Alphabet; Jeff Bezos fundador de Amazon; Michael Dell de Dell Technologies; y, por supuesto, Elon Musk de xAI tuvieron la oportunidad de expresar sus criterios de si realmente supone un riesgo el camino que pueda tomar la IA, según publicación, listín lunes 28 de 2026.
El jueves, el mandatario norteamericano ofreció una cena de Estado con su homólogo chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca a la que asistieron los líderes de la carrera estadounidense por la IA: Jensen Huang, de Nvidia; Sam Altman, de OpenAI; Sundar Pichai, de Alphabet; Jeff Bezos, fundador de Amazon; Michael Dell, de Dell Technologies; y Elon Musk, de xAI, pero Amodei estuvo ausente.
Algunos expertos han expresado públicamente sus juicios sobre cuál sería el camino que seguirá la IA, la misma no es controlada por algún tipo de mecanismo humano.
Al respecto hay que decir que el desarrollo de esta nueva herramienta plantea una discusión política vinculada con los efectos que pudiera significar detener, en algunos casos su avance, como sugieren algunos.
El presidente de EEUU. piensa que su país lleva, al menos, un año en la delantera del desarrollo de la IA y que no tiene, según dijo, en la ONU, la intención de frenar el camino de la superinteligencia.
Los ejecutivos presentes en ese encuentro tienen divergencia con el pensamiento de frenar o controlar el desarrollo de la IA, algunos calculan riesgos notorios, otros no ven como el presidente de los EE. UU, ningún elemento peligroso.
Esta reunión en la Casa Blanca tiene una connotación importantísima porque por primera vez se está pensando en una hipótesis fundamental: Podría representar el desarrollo de la IA un peligro para la especie humana si no se le pone algún tipo de control, donde los humanos pudieran determinar el curso de su desarrollo.
Resulta importante la opinión que puedan externar los dos mandatarios, tanto China que entiende que los avances pudieran poner en riesgo la preeminencia del partido único en este país si esta acelerada carrera no considera poner algún tipo de límite a sus avances.
Por el contrario, Donald Trump en la 81va. Asamblea de la ONU expresó su parecer al externar en unos de los puntos de la agenda que esta superinteligencia garantiza a los EE UU. el dominio que posee de la industria tecnológica, un liderazgo que está fuera de competencia.
Aunque el líder de Microsoft no estaba dentro de lo presente en una entrevista reciente advierte como la IA podría en una primera fase atentar contra 1000 millones de seres humanos, además del desplazamiento del trabajo de muchas de las funciones que estos ocupan en los sistemas productivos.
La discusión gira en torno a idea política de si realmente estas decisiones pudieran afectar el curso que lleva su desarrollo, donde los EEUU. admiten públicamente ocupar la delantera frente a una China muy cercana. Cualquier interrupción podría servir de oportunidad para que uno sobre pase al otro. Esta tentativa representa un celo político muy claro: Iniciar esta discusión podría agravar para los norteamericanos un tiempo en el cual China podría sobrepasarlo en el desarrollo de la IA, algo que, al parecer el mandatario norteamericano, no estaría dispuesto a permitir.
El desarrollo de la tecnología de la idea, tal como se advierte, podría reconfigurar la guerra, los escenarios estarían mejor estructurados, aquella parte subjetiva, El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, pasaría a un segundo plano o relegado, en la parte instintiva, las máquinas serían capaces de lograr mejores resultados en un tiempo prudente. Las industrias, por igual, tendrían que repensar sus modelos de producción; la vida financiera requerirá mucho esfuerzo para garantizar la seguridad digital; en fin, la transformación del mundo en poco tiempo sería notoria para una sociedad en la cual perviven pronunciadas asimetrías y desigualdades.





