Plantea el país no experimentó nuevo deterioro significativo, pero tampoco logró producir una mejora en PISA 2025
Santo Domingo.- República Dominicana logró preservar parte de los avances educativos obtenidos durante la última década, especialmente en Ciencias, pero los resultados de PISA 2025 mantienen una señal de alarma: la mayoría de los estudiantes de 15 años continúa sin alcanzar las competencias básicas esperadas en Matemática, Lectura y Ciencias, de acuerdo con un análisis de Acción Empresarial por la Educación (EDUCA).
El documento, titulado “PISA 2025 República Dominicana: avances parciales, aprendizajes insuficientes y una agenda para acelerar la mejora”, sostiene que el problema principal del país no es únicamente su posición frente a otras naciones, sino la elevada concentración de alumnos que permanecen por debajo del Nivel 2, considerado por la OCDE como el umbral básico de competencia para desenvolverse en situaciones cotidianas y continuar aprendiendo.
En Matemática, apenas 9 % de los estudiantes dominicanos alcanzó el Nivel 2 o superior, lo que implica que alrededor de nueve de cada diez se encuentran por debajo del nivel básico. En Lectura lo alcanza el 23 % y en Ciencias el 26 %, por lo que cerca de tres de cada cuatro estudiantes permanecen por debajo del mínimo esperado en ambas áreas.
Los puntajes promedio también muestran la distancia que todavía separa al país del estándar de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). República Dominicana obtuvo 361 puntos en Ciencias, frente a 482 de la OCDE; 346 en Lectura, frente a 461; y 339 en Matemática, frente a 463.
Pese a esas diferencias, EDUCA señala que los resultados dominicanos de 2025 son estadísticamente similares a los registrados en 2022 en las tres áreas evaluadas. Esto significa que el país no experimentó un nuevo deterioro significativo, pero tampoco logró producir una mejora estadísticamente relevante durante ese período.
La organización interpreta los resultados como una “consolidación parcial, no avance generalizado”. Ciencias representa la principal excepción positiva, pues la mejoría acumulada desde 2015 figura entre las más destacadas entre los países con información comparable. Matemática conserva parte del avance alcanzado previamente, mientras Lectura presenta la evolución de largo plazo más débil.
El análisis también recuerda que el contexto internacional de PISA 2025 fue adverso. Los promedios de la OCDE se encuentran entre los más bajos observados en la historia de la prueba y, entre 2015 y 2025, descendieron 22 puntos en Matemática y 28 en Lectura. Para EDUCA, ese contexto ayuda a entender el estancamiento, pero no disminuye la magnitud del rezago dominicano.
A lo largo de una década, República Dominicana ha reducido algunas de sus brechas con la OCDE, aunque estas continúan siendo amplias. En 2025 la diferencia asciende a 124 puntos en Matemática, 115 en Lectura y 121 en Ciencias, según las comparaciones presentadas en el informe. La evolución desde 2015 muestra que Ciencias es el área donde el país ha conseguido una trayectoria más favorable.
El documento también advierte que las dificultades educativas no pueden explicarse exclusivamente por las condiciones socioeconómicas. En Ciencias, el nivel socioeconómico explica alrededor del 10 % de la variación en el desempeño, con una diferencia de 69 puntos entre los estudiantes ubicados en los cuartiles socioeconómicos extremos. Sin embargo, el análisis incorpora otros factores como ausentismo, clima disciplinario, bullying y menor apoyo familiar.
Al mismo tiempo, EDUCA identifica el apoyo docente como una fortaleza relativa, debido a que los estudiantes dominicanos reportan niveles superiores al promedio de la OCDE en ese aspecto.
El currículo no aparece como el principal problema
Uno de los planteamientos más relevantes del análisis es que los resultados de PISA 2025 no justifican por sí solos una nueva reforma curricular.
EDUCA considera que el currículo dominicano mantiene una alineación conceptual importante con las competencias que evalúa PISA, debido a que prioriza comunicación, pensamiento lógico y crítico, resolución de problemas y competencias científicas.
Para la organización, el reto está principalmente en lograr que ese currículo se aplique efectivamente en las aulas, aumentando la exigencia cognitiva de las actividades y haciendo que las evaluaciones midan las competencias que formalmente plantea el sistema educativo.
En otras palabras, el problema no estaría solamente en qué es lo que establece el currículo, sino en cuánto de ese contenido y enfoque termina convirtiéndose realmente en aprendizaje.
Más tecnología no necesariamente significa mejor aprendizaje
La publicación también coloca atención sobre el papel de la tecnología. PISA 2025 identifica un uso extendido de inteligencia artificial y dispositivos digitales entre los estudiantes dominicanos. Sin embargo, el país registra menos tiempo de utilización de dispositivos para aprender durante la jornada escolar que el promedio de la OCDE y más tiempo destinado al ocio.
Además, la distracción provocada por dispositivos durante las clases de Ciencias aparece asociada con una diferencia importante en el desempeño. EDUCA considera que la prioridad no debe ser simplemente colocar más tecnología dentro de las escuelas, sino mejorar su utilización pedagógica y proteger el tiempo efectivo de aprendizaje.
Ese señalamiento se vincula con otra de las preocupaciones centrales del documento: el tiempo que formalmente pasan los estudiantes en las escuelas no siempre se traduce en tiempo real dedicado a aprender.
Aunque República Dominicana desarrolló la Jornada Escolar Extendida para incrementar las oportunidades educativas, el ausentismo, las tardanzas, las suspensiones de docencia, los problemas de disciplina y la distracción digital reducen parte de ese beneficio.
“El tiempo educativo es un recurso y debe administrarse con el mismo rigor que los recursos financieros”, plantea el documento.
El Caribe





