Por: Marisela Gutiérrez
Santiago de los Caballeros. – ¿Por qué siempre el cerdo busca el lodo? Es un refrán que llevo años escuchando de boca de personas adultas. Y aunque parece una simple expresión popular, encierra una verdad que muchas veces preferimos ignorar.
“El cerdo busca el lodo” se utiliza para describir a quien, aun teniendo la oportunidad de cambiar, continúa regresando a sus viejos hábitos, a sus malas costumbres y a los mismos lugares donde una y otra vez termina embarrado.
Porque hay personas que reciben consejos, oportunidades, advertencias y hasta manos extendidas para salir del fango, aunque inexplicablemente vuelven a él.
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Es preocupante ver cómo algunos seres humanos repiten los mismos errores sin la más mínima intención de cambiar. Se quejan de las consecuencias, pero continúan haciendo aquello que las provoca. Y es que nadie puede limpiar eternamente a quien siente comodidad en el lodo.
Puedes bañarlo, perfumarlo, vestirlo de gala y hasta colocarlo en el mejor lugar, pero si su voluntad sigue siendo revolcarse en el fango, tarde o temprano volverá a ensuciarse.
La vida también funciona así
Hay quienes cambian de apariencia, de discurso, de amistades y hasta de escenario, pero no cambian su conducta. Y cuando tienen la primera oportunidad, vuelven a hacer exactamente lo mismo.
Porque el verdadero cambio no comienza cuando otros te limpian; comienza cuando tú decides no volver al lugar que te ensucia.
Así que no te sorprendas cuando alguien vuelva a caer en el mismo lodo después de haber tenido todas las oportunidades para salir de él.
- Quizás el problema nunca fue el lodo.
- Quizás es que algunos no saben vivir sin él.
Hay seres humanos que no necesitan que los empujen hacia su desgracia; ellos mismos corren hacia ella. No todos quieren salir del lodo; algunos solo quieren que el mundo deje de señalar que están dentro. Y como dice el refrán: Cuando el cerdo no busca su lodo, entonces ya no parece cerdo.





